BEGOÑA DEL TESO

Las sociedades y San Ignacio

DONOSTIA, LA TENTACIÓN

PRIMERO, lo primero. Primero, un saludo para Maite Lizardi, la florista de la calle Carquizano. Nos la han operado en la clínica Quirón y se recupera guapamente para llegar a tiempo a tomar el solecito de agosto.

Segundo, lo segundo, unos compases de un pasodoble que le oímos poder alquitranar un José Antonio Salas, el presidente de Gaztelubide: "Nos vuelve a Juan Belmonte con su arte y su persona y creemos al verle que está Triana en San Sebastián. Torero, tú, torero". La copla es más larga y glosa auroras encendidas, de corazones sin miedo y de maravillosos capotes. ¿De quién habla letra tan de perlas cultivadas? De Jose Mari Recondo, el lidiador de Igeldo a quien la sociedad del camino al Castillo rendirá homenaje el 12 de agosto. Nos lo contaba el señor vicepresidente Manuel Pajares, quien también nos certificó el éxito rotundo del Coro de Cámara de la sociedad el domingo en Tudela, el día último de las fiestas de Santa Ana. Actuaron en la plaza de San Jaime. Y arrasaron.

Tercero, lo tercero, certificar que Eladio Fernández, el buen afilador de la cuchillería de la calle Padre Larroca está vivo y bien vivo. Lo decimos porque en el último número de La gacetilla de Kondarrak le declaraban muerto. Sin malas intenciones pero muerto. En lo que no mentía el gacetillero era al citar los nombres de los ganadores del III Torneo de Mus, José Rey e Iñaki Echave. Tampoco en la convocatoria a todas las sociedades hermanadas, Lagun Garbiyak, Marruma, Casa Galicia, Gurea, la torerísima Peña Serranito y otras tantas hasta sumar 15, incluída Antxeta, para comer rico rico y en buena compañía el día del santo patrón de Gipuzkoa. Comer el pudin de kabrarroka, los pimientos rellenos, la merlucita con almejas, el solomillo y el pastel milhojas a la manera y al estilo de los cocineros de Easo Catering. Ellos son Javier Serra y José Ignacio Benito, secundados en el servicio a las mesas por Oihane Akuña y Marian Arbizu. Del café se encargaba, vestido de etiqueta, Manuel Solórzano. Kontxi Marugan hacia guardia. Se ocupa ella de dejar la sede social de Kondarrak como los chorros del oro y el 31 de julio tenía servicio casi completo de 24 horas. Más o menos. Tampoco sería corto el tiempo de guardia del señor tesorero Vicente Salinas, de izquierdas de toda la vida vida. Ni la de los invitados y homenajeados, Vicente Zaragüeta y Javier Sada. Eran las cinco de la tarde y aún no se habían encendido los primeros puros.

Cuarto, lo cuarto, comunicarles a ustedes, por gentileza de Antonio Correcher, las fechas del mundialísimo de Mus: del 7 al 15 de octubre. Nuestra ciudad será tomada por más de cien jugadores, delegados, jueces y observadores. Todos ellos planean, entre otras mil locuras más, girar visita al Aquarium. Por ver los huesos de la ballena. Y la elegancia misteriosa de los tiburones.

Quinto, lo quinto, recordar un un puñado de amigos que se desparramaron por las mesas. De Pedro Casanova a Ubaldo Muñoz. De Vicente López un Un gel Marcos y Prudencio de Cea. De Yoñigo Peña Berraondo a Ubaldo Muñoz. Con ellos hablamos de fútbol. De la Real. Y del Athletic. De Idiakez. Y de Imanol Etxeberria. Hablamos del Trintxerpe de antes. Y del Illumbe de ahora.

Sexto, lo sexto, acordarnos de Seve Fuentes, socio primero de Kondarrak, y anunciarles que el libro sobre Donostia que escriben José Luis Munoa y Miguel Artola será presentado a la ciudad allá por otoño. Son recuerdos del día de San Ignacio del 2000, día que comenzó en la medianoche. Con los tambores de la sociedad Umore Ona. Con las gentes a la fresca en todas las terrazas.

Un par de fotos de Begoña del Teso en la sociedad.

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